Ir a los mercadillos tiene un encanto rural, e insólito que no lo encontramos en ningún otro lado. Y más si estamos hablando de París, que es tan bohemio, y tiene un esplendor oculto en cada rincón callejero de cualquiera de sus barrios. Lo cierto es que si queremos vivir el lado más vintage y antiguo de París, lo mejor es dedicar un par de días a irnos de mercadillos, y encontrar desde baratijas hasta accesorios que hasta ahora no habíamos visto. ¿Quieres saber más? Pues entonces ningún problema, solo tienes que seguir leyendo para enterarte de todos los detalles.

París tiene muchísimos mercadillos que se organizan de forma periódica, tanto semanal, como mensual. Incluso algunos se abren de forma diaria, debido a su gran popularidad. Pero los normal es que se abran durante un par de días a la semana como mucho, para que a la gente le de tiempo ahorrar un poco más hasta encontrar esa preciosidad, ya sea un mueble, un broche, o una jaula, o maleta vieja. En cualquier caso, busques lo que busques, lo encontrarás mucho más bonito, te lo aseguramos. Incluso puede que vayas con tu maleta cargada de lo que otros considerarían trastos. Da lo mismo: tú has pasado momentos grandiosos.

Ventajas de los mercadillos

Mucha gente piensa que los mercadillos son lugares donde la gente tira trastos inútiles. Y por una parte, bien podría ser así. Pero hay que pensar, que en estos tiempos que corren, y sobre todo, las modas que hay, hacen que estemos en una economía del ahorro, y de la restauración. No importa ya tanto que algo sea viejo, sino que lo mejor de todo es que sea vintage. Claro está, dentro de unos parámetros de estilo. Y ahí es donde toman importancia los mercadillos.

Depende del mercadillo que sea, puede ser uno de cosas usadas, u otro en el que las cosas sean más baratas porque se compran al por mayor. En París, por ejemplo, de los primeros, tenemos el Marché aux Puces, que está en Clignancourt. Es el más grande del mundo, y de ahí viene su fama. La traducción sería el “Mercado de las Pulgas”, y data del siglo XIX. Aquí encontrarás prácticamente cualquier cosa, que otras personas han considerado como basura o inútil: un mueble viejo, una jaula, una maleta que se puede coser… pero también puestos de artesanía, donde venden cosas hechas a mano. Está abierto los sábados, domingos y lunes. Así que no te lo puedes perder.

 

Otro mercado que debes visitar, si te pirra la gastronomía francesa, es el Marché Monge. Abierto los miércoles y los viernes, y es al que van más turistas, porque los productos gastronómicos son estupendos, y si quieres llevarte un queso, o algo típico de Francia como foie, es uno de los sitios más baratos donde comprarlo, sin mermar la calidad del producto. Pero si de verdad quieres llevarte productos frescos, porque igual te apetece cocinar ese día, o llevar ingredientes frescos a casa de unos amigos, lo mejor es que madrugues y vayas tempranito.

Por último, cabe destacar el Marché aux Fleurs et aux Oiseaux, literalmente, el “Mercado de flores y aves”. Y efectivamente, será eso lo que nos encontremos. Ir a este lugar, es conmocionar a tus sentidos, sobre todo el olfato y el oído. Si quieres hace un regalo, lo mejor es que te pases por aquí, porque encontrarás flores frescas, y además está abierto todos los días. Aunque los vendedores de pájaros solo vienen los domingos, así que si quieres verlo en todo su esplendor, lo mejor es que vayas durante este día.